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viernes, 12 de marzo de 2010

La primera vuelta


Una pregunta que me han hecho ya varias veces es la siguiente: ¿Cómo doy la primera vuelta?

En realidad, a esa pregunta le falta una palabra. Concretamente una palabrota. Lo que de verdad quieren decir cuando preguntan es ¿CÓMO COÑO DOY LA PRIMERA VUELTA?

La mayoría de los aspirantes a PIR nos enfrentamos a una oposición por primera vez en nuestra vida. Lo más que habíamos estudiado antes era un tocho concreto para una asignatura determinada. La primera vuelta, en esos casos, no nos llevaba más de unos días, y cada uno la hacía un poco a su manera: leyendo, subrayando, haciendo esquemitas... Además, al estudiar durante un periodo corto, podíamos ir adelantando trabajo y memorizando de forma seria desde el principio, porque el tiempo transcurrido hasta el examen era breve y la interferencia entre los temas, mínima.

Ahora nos enfrentamos a un volumen enorme de material. La diferencia entre hacer esquemas o no hacerlos, o entre subrayar más o menos, puede suponer tardar varias semanas más, y en el PIR el tiempo es oro. Para colmo, algo nos dice que para cuando empecemos la segunda vuelta, el poco conocimiendo que estamos acumulando habrá volado de nuestra cabeza.

Lo primero que hay que tener claro es que no puedes abordar el estudio del PIR como abordarías el estudio de Historia de la Psicología en primero de carrera. Para saber qué tienes que hacer en la primera vuelta, lo primero que tienes que adquirir es una visión a largo plazo. Tienes que saber a dónde quieres llevar para empezar a cumplir con tus objetivos.

Cuando uno estudia para un examen su objetivo es retener en un tiempo variable, normalmente entre unos días y un par de semanas, una información de forma lo más detallada posible. Que puedes escupir esa información en un examen y olvidarla en unos días está más que demostrado. Hay asignaturas de la carrera de las que apenas recuerdo el temario que se daba. Sin embargo, para el PIR tu objetivo es retener a muy largo plazo un volumen grande de conocimientos con un grado importante de detalle. ¿Cómo hacemos esto?

Recordar a largo plazo tiene tres claves: dar significado, integrar y repasar. En el PIR no podemos limitarnos a recordar palabras sueltas o a aprender de memorieta, confiando en que el efecto recencia nos va a sacar del apuro. Todo lo que aprendamos tenemos que comprenderlo, integrarlo en la estructura de conocimiento que ya tenemos y repasarlo. La idea es que los contenidos del examen estén vinculados a nosotros, agarrados a nuestros conocimientos previos y tan fácilmente accesibles como los recuerdos de nuestra vida.

En este sentido, el error más fácil que se suele cometer (y que yo cometí) en la primera vuelta es, de hecho, intentar llevar a cabo las tres fases del tirón. Comenzamos con el primer capítulo del primer libro de la primera materia. Lo subrayamos en tres colores. Lo vemos complicado, así que nos hacemos un esquema en cuatro colores. No entendemos el segundo párrafo de la tercera página, así que nos vamos a Google, encontramos un monográfico en "El Rincón del Vago", lo leemos, ampliamos nuestro esquema, preguntamos en el foro y ahí lo tenemos: nos hemos aprendido cojonudamente bien el primer capítulo de la primera asignatura del primer tema del PIR.

A este paso, tardaremos en dar la primera vuelta mucho. Muchos meses. Y después de muchos meses, querido lector, debo decirte algo: seguro que ya no te acuerdas ni del subrayado, ni del esquema de colorines, ni de la ampliación de Google, ni de lo que te contaron tus colegas del foro. No por nada, sino porque en esos seis meses habrás hecho dieciochomil esquemas más y habrás resuelto otras dieciochomil dudas. Tiempo+interferencia=olvido seguro. Y no lo digo yo; lo dice Ebbinghaus.

Trabajando de esta manera, también se pierde mucho tiempo, no sólo porque olvidaremos gran parte de lo aprendido, sino porque es probable que hayamos empleado nuestro esfuerzo en tareas que podrían haber sido más fáciles o hasta prescindibles. Por ejemplo: imagina que la duda que tenías viene explicada más adelante en otro libro. O que el esquema que has hecho lo incluye tu manual en el anexo, pero no te habías dado cuenta. O, todavía peor: que de ese tema sólo ha caído una pregunta en toda la historia del PIR, y estudiárselo con ese nivel de detalle es absurdo.

Por esto, la primera vuelta debería ser sobre todo de reconocimiento. Una aproximación bastante rápida al material que nos permita hacernos a la idea de lo que tenemos delante. Tu objetivo para esta vuelta es: tener una idea clara acerca del contenido de las asignaturas y saber de qué va cada tema. Para que te hagas una idea, estás construyendo los cimientos de la gran casa de conocimiento que va a ser el PIR. No se construye una casa habitación por habitación. Nadie levanta por ejemplo un baño, lo pinta, arregla y decora para luego empezar con la cocina desde los cimientos. Cimenta primero toda tu casa, que ya le pondrás chorradas de IKEA más adelante.

Algunas recomendaciones para la primera vuelta:
- Lee rápido. Aprovecha para intentar mejorar tus técnicas de lectura rápida. No te preocupes si te da la sensación de que no te enteras muy bien de algunas cosas. Recuerda que estás ahorrando en regresión para ganar en relectura, y eso a largo plazo será bueno.
- Si no entiendes algo, ponle un interrogante y continúa, a no ser que ese algo sea esencial para comprender todo lo que viene a continuación. La mayoría de las veces, tu duda se habrá resuelto antes de que empieces la segunda vuelta, y no te acordarás siquiera de por qué pusiste ese interrogante.
- Subraya poco.
- Plantéate límites de tiempo ajustados. Esto tiene su explicación en la ley de Parkinson, que es aquella famosa ley por la que "el trabajo crece hasta llenar el tiempo del que se dispone para su realización". Si queremos tardar menos, debemos disminuir el tiempo que nos marcamos para completar una parte del planning. No te asustes ni te agobies por los plannings ajustados. Lo más que te puede pasar es que tengas que añadir días. Cuando uno estudia por su cuenta, el riesgo de atascarse o de ir demasiado lento SIEMPRE es mucho mayor que el riesgo de agobiarse por el planning.

El próximo día: "Matizaciones sobre la primera vuelta para no ir engullendo temas como los pavos".

PD: ¿¿No os parece que la imagen del principio es increíblemene apropiada?? Si excluimos el detalle de que el tío está desnudo. Pero es un camino para acercarse dando vueltas a un objetivo que reluce como el sol.

domingo, 7 de marzo de 2010

Lectura rápida 2 y 3: lectura fotográfica y no subvocalización


¿Cómo va esa lectura sin regresión? No os preocupéis si os da la sensación de que perdéis información. En realidad, perdéis mucha más información cuando leéis despacio o volviendo al párrafo anterior.

Ayer pasé la tarde con unas amigas y al final sacamos la guitarra y estuve tocando un rato. Me puse a versionar "La Primavera Trompetera", de Los Delinqüentes, una de mis canciones favoritas del mundo mundial, en plan lento/romántico, y a mitad del estribillo me perdí. "Claro", dijo una de mis amigas, "es que si vas despacio te pierdes con más facilidad". Y yo pensé, frikimente: "Eso es como la lectura y el estudio, lo tengo que contar en el blog para que los lectores lo vean en plan práctico".

Bueno, pironautas. La segunda y la tercera parte de la lectura rápida, en general, van juntas. La segunda parte importante consiste en la lectura fotográfica.

Esto lo explica Ramón Campayo en su libro "Desarrolla una mente prodigiosa". Os lo resumo de memoria, porque ahora mismo no sé dónde he metido el libro.

La lectura fotográfica no tiene nada que ver con la memoria fotográfica. No penséis que se os van a quedar las páginas grabadas en la mente, porque no es cierto. La idea es cambiar la manera en que movemos los ojos sobre el papel. En lugar de deslizarlos sin parar por las líneas, intentaremos abarcar un grupo de palabras durante un instante y después pasaremos al siguiente. Para esto es muy importante ampliar nuestra visión periférica: más información sobre este tema aquí y aquí (recordad que al final de cada artículo de El Arte de la Memoria vienen enlaces a otros artículos relacionados, así que yo os podré el vínculo de los que considero el punto de partida y a partir de ahí podéis ampliar tanto como deseéis).

Para conseguir leer de esta forma, por grupos de palabras en lugar de por palabras individuales, nos ayudaremos de la guía visual. Se trata de utilizar un bolígrafo o un lápiz para ir señalando en cada renglón el final de cada grupo de palabras. En principio podéis empezar con grupos de tres o cuatro palabras, para después ir ampliando poco a poco. La verdad es que en este sentido no sé qué indicaciones iniciales daros, porque mi velocidad de lectura inicial y mi visión periférica ya eran bastante buenas y empecé con grupos grandes de palabras, pero no os preocupéis: mientras más grande sea el grupo, mejor, pero sin agobios.

La idea es resolver cada vez en menos saltos los renglones, de forma que al final podamos hacerlo de dos golpes de vista o incluso con uno solo (yo aún no he conseguido esto). La idea es lógica. Si tardamos lo mismo en cada salto, mientras menos saltos necesitemos para leer, más rápido leeremos.

Si queréis que este punto del entrenamiento en lectura rápida funcione, es importante combinarlo con el tercer pilar de esta técnica: la no subvocalización. Aquí, aquí y aquí tenéis tres artículos para empezar a leer sobre el tema.

La cuestión es que si uno subvocaliza, la lectura fotográfica por grupos de palabras no le servirá para nada, porque el habla interior seguirá yendo más despacio que la vista y ralentizará nuestra velocidad de lectura. De la misma forma, si uno intenta no subvocalizar, pero lee mirando las palabras una por una, sin utilizar ni la lectura fotográfica ni la visión periférica, irá tan despacio que no subvocalizar resultará imposible.

Algunas de mis técnicas para no subvocalizar son:

- Tararear mentalmente alguna melodía sin letra. Una que me iba muy bien por el ritmo que tiene es el Bolero de Ravel (no soy una esnob, ¿vale?), pero cualquier pieza de clásica, o incluso si os gusta el jazz u otro tipo de música instrumental, puede servir.
- Dar golpecitos con los dientes. GolpecITOS, que no quiero precipitar a nadie por el camino del bruxismo. Tampoco recomiendo abusar de esta técnica, que puede causar tensión en las mandíbulas. Una alternativa es chasquear la lengua con suavidad.
- Repetir mentalmente una sílaba, por ejemplo "ta-ta-ta-ta".

Personalmente, todavía no he llegado al punto de no subvocalizar nada-nada. En general pronuncio mentalmente palabras sueltas de los textos que leo. Cuando leo despacio, por ejemplo al corregir mis textos o mientras estoy escribiendo algo, sí que subvocalizo. Lo que sí es cierto es que desde que al estudiar dejé de "leer interiormente" frase por frase, mi velocidad de lectura ha aumentado espectacularmente.

Como dije al principio, con la lectura rápida no es conveniente agobiarse. Llevamos leyendo de forma distinta muchísimos años, y es normal que al principio nos cueste y nos sintamos atascados. Intentemos avanzar por el texto incorporando buenos hábitos, y poco a poco empezaremos a cosechar sus beneficios.

Saluditos y mucho ánimo.

PD: Os pido disculpas por el ritmo de actualización del blog. Estoy un poco baja de ánimos y liada con el tema de la plaza, y el tiempo que paso en Internet lo ocupo casi todo el rato en buscar información de los hospitales. Pero bueno, intentaré darle más vidilla a esto, sobre todo ahora que he terminado con las introducciones y puedo dedicarme más a técnicas de estudio aplicadas específicamente al PIR.

Abracitos.

domingo, 21 de febrero de 2010

Introspección III: las malditas horas


Entre las cuestiones iniciales sobre las que deberíamos pensar una vez que empezamos a estudiar el PIR, está la siempre controvertida cuestión de las horas. ¿Cuánto tiempo me pongo? ¿Empiezo poco a poco o me meto a tope desde el principio? ¿Mientras más horas mejor, siempre?

Yo empecé contando las horas como medio para motivarme. Además, participaba en el hilo de fichaje, que ha sido un gran apoyo para mí durante todo el estudio. Empecé estudiando unas seis horas y me mantuve en siete o siete y pico hasta noviembre. Ahí intenté subir a ocho, pero rara vez lo conseguía sin agotarme. En diciembre, cuando me encerré en casa y cambié mi método de estudio, bajé a cinco-seis horas y así me mantuve hasta enero. Es decir, que cuando todo el mundo andaba metiéndose jornadas de diez y doce horas, yo estudiaba menos (en tiempo) que nadie pero más (en rendimiento) que nunca. Para que os hagáis una idea, llegué a leerme Clínica I de Estrella, que creo recordar que son más de 300 páginas, en dos horas. Cuando pienso que en la primera vuelta que le di tardé dos semanas, me doy cuenta de lo muchísimo que he progresado a lo largo del camino PIR.

[Por supuesto, esto está matizado por el hecho de que al final tenía el libro muy masticado, pero no quita que hiciera muchísimos progresos en lectura rápida. Ya os contaré]

Contar las horas no es malo. Nos da feedback y nos asegura que no nos dormimos en los laureles. Mi problema personal con las horas fue que cuando me proponía, por ejemplo, hacer ocho horas en un día, me pasaba lo siguiente:

1. Llegaba a la biblio tarareando mentalmente la canción del malo de Star Wars. Es que me daba energía positiva. Era la "marcha oposeitor".
2. Me sentaba, sacaba mis apuntes y ponía en marcha el crono.
3. Veía un 20 minutos que alguien se había dejado en la silla de al lado. Pensaba en parar el crono, pero me decía a mí misma "si total, hasta las ocho horas... ¿qué más da una propinilla?".
4. Empezaba a estudiar. A la hora estaba ya hasta el potorro, pero pensaba "si me levanto ahora, se me va a hacer larguísimo hasta rellenar las cuatro horas de la mañana, así que voy a pasear los ojos por la página para rellenar tiempo".
5. Se me ocurría un dibujo para una regla mnemotécnica y me ponía a colorearlo con los rotus de colores. Así al menos llenaba unos minutillos más.

Y así sucesivamente. A las siete horas y pico, en general, no podía más. Me forzaba a seguir hasta que no era capaz ni de leer las preguntas tipo test. Al final, dudo que aprovechara las ocho horas, y llegaba a mi casa con una sensación de tristeza y de desesperación muy desagradable.

Por supuesto, sé que habrá quien eche ocho horas y las aproveche. Yo no soy capaz. Cuando estudiaba cinco o seis horas, quedaba menos bonito en el crono pero me cundían desde el principio hasta el fin. Además, como estudiaba en intervalos de media hora (explicaré esto más adelante) me concentraba muchísimo y terminaba mucho más descansada.

Me he ido un poco por las ramas. Todo lo anterior lo cuento para ilustrar que, desde mi punto de vista, proponerse echar cada vez más horas no es un buen enfoque del estudio. Mi enfoque sería: echa un número de horas mínimo que puedas cumplir con comodidad y céntrate en aumentar tu rendimiento en esas horas. Mucho más motivante, agradable, descansado y beneficioso para tu vida social y tu bienestar psicológico.

[He aquí un cuentecito que ilustra muy bien, para mi gusto, el tema de la lucha con las horas.]

¿Cuánto es ese mínimo de horas al principio?

En mi experiencia, cinco o seis horas es un horario bastante cómodo. Permite terminar relativamente pronto (si te organizas bien y madrugas, a las siete puedes estar listo) y tener vida más allá del PIR, algo MUY importante para estudiar con la moral alta. Y en mi experiencia también, yo empezaría con esas 5 o seis horas desde el principio. Hay quien prefiere coger el estudio poco a poco, con una par de horas diarias, e ir ampliando. Personalmente, recomiendo empezar a ritmo moderado desde el comienzo. ¿Por qué?

- Supongamos que estás dedicándote exclusivamente a estudiar. Bueno, pues el PIR es tu trabajo, así que no te vas a morir por aguantar jornadas de seis horas cuando hay gente que se chupa ocho o diez en curros más exigentes. Recuerda: estás transformándote en oposeitor. Tu mutación empieza aquí.
- Es un horario cómodo. En serio. De nueve a una y de cuatro a ocho, por ejemplo, incluyendo descansos y la SS (Sagrada Siesta), te puedes permitir no madrugar mucho y tienes cuatro o cinco horas por la noche para hacer lo que quieras. Si te va madrugar o no duermes siesta, de ocho a una y de tres a seis y media o siete también es un horario estupendo que te deja media tarde libre. Ya quisieran los oficinistas.
- Creo que es mejor empezar fuerte, ir avanzando temario y poder darse más adelante un descanso completo (por ejemplo, de varios días) para recuperar fuerzas. Si empiezas estudiando dos horas, ¿en qué estás empleando las otras cuatro? Suponiendo, recordemos, que no trabajas o te dedicas a algo más aparte del PIR. Las dedicarás al ordenador, a ver series, a leer, a tus hobbies o a pasear. No es exactamente descansar, así que tu nivel de cansancio después de unas semanas no va a ser muy inferior al que tendrías si dedicas seis horas diarias a estudiar. Lo que pasa es que tendrás mucho menos camino andado y quizá no sea tan recomendable que te tomes varios días de descanso.
- Al empezar a estudiar estás fuerte. No acumules descanso cuando aún no lo necesitas. El descanso viene después del cansancio, es decir: si no estás cansado, aprovecha y dale duro. Tranquilízate a ti mismo: cuando estés cansado, podrás descansar sin culpabilidad y el tiempo que sea necesario.
- No vayas a remolque de tus habilidades; que sean ellas las que van a remolque de ti. Es decir, que si no te concentras, es necesario que aprendas a concentrarte, pero no hagas que esa falta de concentración decida por ti el tiempo que vas a dedicar al estudio. Sé ambicioso.

Nota para los que trabajan y estudian: yo no lo he hecho, así que, ¿qué consejos voy a dar? Sois unos máquinas y punto. Si tuviera que hacerlo, hoy por hoy, creo que mi recomendación sería: descansa. Mejor dos horas descansado que cuatro hecho polvo y a fuerza de café. Mi récord personal de diferencia de rendimiento entre estar cansada y descansada ha sido de cuatro veces más. Si esas dos horas te cunden como ocho, te merece más la pena descansar las otras dos.

En cualquier caso, como ya dije al principio, no aceptes nada que no compruebes que te resulta beneficioso. Si la perspectiva de estudiar cinco o seis horas te angustia tanto que te bloqueas, empieza por una hora. O por media. Lo importante al principio es ponerse en marcha, y cada uno debe empezar al máximo ritmo que le permita avanzar sin agobios.

Eso es todo por hoy, amigos. Mucho ánimo en el Largo Camino PIR.

PD: No he aguantado sin PC, lo confieso. Me ha podido la ansiedad pre-plaza. Pero estoy descansando los ojitos cada quince minutos y utilizando lágrima artificial. A ver qué tal así.

martes, 16 de febrero de 2010

Introspección


Uno de los principales problemas de prepararse el PIR a distancia es que estás solo. En una academia hay un temario, unos objetivos para cada semana y unos profesores que te ayudan cuando te atascas. Cuando estudias una oposición, eres tú quien decide qué apuntes o manuales estudiar, quien se marca los objetivos y quien tiene que desatascarse si se atasca. He visto casos de gente que ha preparado este año el PIR y se ha tirado dos meses con una asignatura, o ha llegado a diciembre sin haber empezado la segunda vuelta porque se había dedicado a resumir todos los apuntes de CEDE. Cuando estás solo, no tienes con quién compararte. No sabes si vas demasiado lento o demasiado rápido o si deberías echar más o menos horas.

Para colmo, nunca antes te habías enfrentado a un reto como éste. Tienes que retener muchísimo material con un gran nivel de detalle, y te preguntas si todo eso te cabe en el cerebro. Recuerdo mi primer día de estudio PIR, con el libro de Terapias de Estrella bajo el brazo, camino de la Biblioteca de Andalucía, en Granada. No tenía ni idea de por dónde coger aquello. Llegué y empecé a subrayar desde el primer tema, intentando aprenderme al pie de la letra autores y fechas de algo tan absurdo como la psicología en el Renacimiento. Si volviera atrás en el tiempo sabiendo lo que sé ahora, mi primer día de estudio habría sido muy distinto.

El secreto para no atascarse, para no quemarse y para ser capaz de desarrollar un método de estudio tan bueno como el de cualquier academia o mejor, está en una sola palabra: INTROSPECCIÓN. Ya lo mencioné en la entrada anterior, pero me gustaría aclarar el concepto.

La introspección empieza antes de ponernos a estudiar. Ya hablaré del tema del tiempo y las horas, pero es común cuando uno se pone a estudiar el PIR pensar que esto es una especie de carrera y que mientras antes empecemos a correr, antes llegaremos al nivel de los que han salido antes que nosotros. A mí al menos me pasó que no quería más que estudiar, echar horas, avanzar en el temario y tener la sensación de que estaba haciendo todo lo posible para aprobar. No empecé a buscar información sobre técnicas de estudio hasta el segundo mes, y creo que no me las tomé en serio hasta noviembre. Lo único que quería era terminar la primera vuelta para sentirme segura.

Hoy me gustaría haberme dado un tiempo para averiguar cómo iba a abordar la oposición. Lo que pasa es que yo, como muchas otras personas, pensaba que estudiar ya sabía, y que el PIR consistía en estudiar como lo había hecho hasta ese momento, pero más. Esto es un error, como iremos viendo en este blog.

¿Cuándo nos han enseñado a estudiar? En general, la ecuación que se nos inculca en el cerebro, tanto en el colegio como en la facultad, es la siguiente: nota=esfuerzo+tiempo. Mientras más esfuerzo y más tiempo, más nota.

Voy a confesar algo. Yo soy una vaga. Me ha librado de convertirme en una ni-ni porque tengo un gran sentido de la responsabilidad, pero mi naturaleza es hipoactiva. Conservación de la energía, lo llamo yo. Además, me encanta tener tiempo libre para dedicarlo a hacer lo que me gusta, y estudiar ha empezado a gustarme ahora. Así que esa ecuación nunca me ha convencido. No es que no sea cierta; es que le faltan parámetros. Por ejemplo:
- La técnica. Importantérrimo. Me vais a leer esto un montón de veces.
- La inteligencia. Y no me refiero sólo a la capacidad para procesar información o a la acumulación de conocimientos. Sobre todo, hay que ser inteligente para aprovechar el tiempo y para optimizar los resultados, es decir: adaptar lo que haces a lo que te piden que hagas. Esto, que puede parecer de cajón de palo, no es tan sencillo.Ya lo iremos viendo.

Estos dos parámetros, por sí solos, pueden modificar enormemente el valor de la ecuación. Pueden elevarla al cuadrado o volverla factorial (!). Así que, aunque está muy bien que coloquemos valores altos en la casilla de esfuerzo y de tiempo, si aumentamos los parámetros técnica e inteligencia ese esfuerzo y ese tiempo nos van a cundir muchísimo más. ¿Cómo se aumentan? Volvemos a la palabra clave: introspección.

Antes de empezar a estudiar, date un tiempo. Yo sé que cuando llegan los apuntes a nuestra casa, tan calentitos, llenos de conocimientos, dan ganas de ponerse a empollar donde sea con tal de sentir que estamos un poco más cerca de la plaza. Pero no corras. Imagina que antes de ponerte a estudiar, consigues aumentar tu velocidad de lectura en un 150%. Esto quiere decir que si tienes seis meses para estudiar, será como si te regalaran otros tres. Si consigues doblarla, tendrás de repente un año más de estudio. Si aprendes sobre reglas mnemotécnicas y ahorras el tiempo de repasar una y otra vez tablas de datos o nombres de autores, añadirás más meses a tu calendario. Así que créeme: una semana o dos de introspección antes de empezar a estudiar, serán la mejor inversión que puedas hacer.

Yo empezaría por aquí. Mañana seguiré hablando de este tema.

Saludos y ánimo.

Cómo prepararse


Meterme a hablar de técnicas de estudio sin aclarar previamente qué es lo que vamos a estudiar, puede parecer un poco raro. Digamos que no quiero repetirme sobre temas que están comentados más que ampliamente en el foro. Además, yo sólo he estudiado con Estrella, excepto consultas puntuales de un par de libros, y realmente no puedo opinar sobre academias más que en base a lo que he leído de ellas.

Creo que cómo prepararse el PIR es una decisión muy personal que depende de muchos parámetros. En mi opinión, los tres más importantes son: dinero, tiempo y expediente. No voy a hablar de personalidad o de capacidad de estudio, porque creo firmemente que la fuerza de voluntad y la disciplina se pueden desarrollar, y que cualquiera puede convertirse en un buen opositor. No me vale eso de "me voy a una academia para que me obliguen a estudiar". Creo que no es un buen motivo para decidirse por una academia, porque al final vas a ser tú el que se va a tener que sentar y hacer el esfuerzo mental de aprender.

Como os he dicho, es un tema que está más que debatido. Sin embargo, es posible que os interese mi opinión personal y subjetiva porque la valoráis y tal. Por si es el caso, os la voy a dar, pero por favor, tomadla como una opinión más, no como la Biblia del PIR. Me baso en mi propia experiencia, en los resultados que estoy observando entre la gente del foro y en todo lo que se ha dicho respecto a los distintos apuntes y academias.

Hoy por hoy, estoy a favor de los manuales. Aunque me ha ido bien con Estrella, y me podría haber ido mejor sin salirme de sus apuntes, creo que los manuales contextualizan la información, facilitan su retención y previenen posibles preguntas rarucias de examen, como las basadas en ejemplos literales. Creo que los manuales son la apuesta más segura para el tipo de examen que se está viendo.

Sin embargo, si tomamos como guía las variables que os he comentado antes (dinero, tiempo y expediente), la opinión de arriba puede verse ligeramente alterada. A saber:

- Con mucho dinero y tiempo disponible, yo me iría a FOCO. Sea cual sea mi expediente. Si tengo el expediente alto, mejor sacar un gran examen que me permita elegir plaza. En los últimos años, es la academia que está teniendo mejores resultados, y si los datos la avalan y sus alumnos hablan bien de ella, es por algo. Me parece la mejor opción, y habría ido allí de haber tenido pasta.

- Con poco dinero+poco tiempo+expediente normal o alto, me iría a por Estrella del tirón. Con un expediente de 2'2 en adelante, entra dentro de lo factible sacarlo a la primera, y para evitar perderse en manuales o gastar el tiempo en resumir y hacer esquemas, me parece que Estrella es la mejor opción. Por otra parte, está por ver qué tal van los apuntes nuevos de CEDE. Para ser sincera, la muestra que tienen colgada en la página me parece que tiene muy buena pinta. Pero de momento son los apuntes de Estrella los que conozco y los que recomiendo.

- Con bajo expediente, la cosa se complica. No tengo bajo expediente, así que me baso en el tipo de exámenes, en la experiencia de otras personas y en las puntuaciones de los últimos años. Mi opinión personal es que un expediente bajo tiene que ir a por los manuales y mentalizarse de que igual no lo saca a la primera. Hay que ir a por todas desde el principio, está claro, pero quizá los astros se tengan que alinear un poco más para un expediente bajo, y eso puede llevar su tiempo. Si yo tuviera un expediente bajo, me compraría la guía de FOCO y los manuales e intentaría abarcar el máximo posible de materia.

Dicho esto, doy el tema por liquidado. El blog se va a referir a manuales y apuntes por igual, y por supuesto a quien esté estudiando en su casa (aunque si a alguien de academia le puede servir alguna idea, mejor que mejor, pero parto de la base de que ellos tendrán más idea que yo).

Saluditos.